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<<<NUEVAS
IDEAS SOCIALES>>>
Dentro
del panorama de modernización y progreso, la situación del obrero
no mejoraba: su pobreza era cada día mayor. Una primera respuesta
social a estos problemas habla sido la del socialismo utópico, que
se quedó corto. Luego, en la Europa revolucionaria de 1848 apareció
el socialismo científico, cuyos ideólogos fueron Karl Marx
(1818-1883) y Federico Engels (1829-1895).
Teóricamente,
el socialismo científico recogió tres vertientes ideológicas del
siglo XIX, la de la filosofía de Hegel, de la cual tomó el sistema
dialéctico y la concepción de la historia, la de los economistas
liberales como Adam Smith y David Ricardo, que le dio base científica,
y finalmente la de los socialistas utópicos. Sobre tales cimientos
Marx desarrollo una teoría según la cual el socialismo era el
resultado necesario de la lucha entre dos clases formadas históricamente:
el proletariado y la burguesía. Luego se dedicó a investigar el
proceso de desarrollo del capitalismo, que dio origen a esas clases
y al conflicto que sostenían entre sí, y elaboró la teoría de la
phusvalia, motor de la producción capitalista y fuente de la
explotación de la mano de obra. Marx y Engels tomaron contacto con
los movimientos obreros en 1848 y como resultado prepararon El
Manifiesto comunista, que resumía su filosofía social y sirvió
como plataforma de la Liga Comunista.
El
Manifiesto apareció en el momento más favorable para sus propósitos:
la víspera de la revolución de febrero de 1848 en Francia, durante
la cual el socialismo mostró su poderlo. Así, desde mediados del
siglo XIX se aceleró el proceso de toma de conciencia de los
obreros frente a su situación y a su existencia como clase social,
lo que permitió su organización en movimientos tanto sindicales
como políticos en toda Europa. Inglaterra, Francia y Alemania
fueron los países con mayor actividad del movimiento obrero. Bajo
el influjo de las ideas marxistas que buscaban unificar al
proletariado para que consiguiera sus fines, se obtuvieron los
primeros resultados, especialmente en Francia. Allí dos
acontecimientos sirvieron de contexto al levantamiento obrero: la
derrota francesa ante Alemania en 1871 y el nacimiento de la Tercera
República, hechos que animaron a los obreros a hacer su propia
revolución proletaria. Aunque ésta fue sofocada por el Estado,
demostró a la burguesía francesa la fuerza de las masas populares.
Este hecho, que marcó la historia obrera europea, fue conocido como
la "Comuna de París".
La
I Internacional
Durante
la segunda mitad del siglo se dieron los primeros pasos para la
unificación obrera. El entendimiento entre los movimientos francés
e inglés dio por resultado la fundación, en 1864, de la I
Internacional, organización que recogía los intereses de los
obreros y buscaba la consolidación de sus políticas. En ella
permaneció uno de los ideólogos del anarquismo, Miguel Bakunin
(1814-1876), pero sus diferencias con Marx los llevaron a la
separación. Los conflictos internacionales de 1870 y la represión
contra los obreros hicieron que la I Internacional se disolviera en
1876.
Un
nuevo intento de unidad obrera internacional se inició casi a
finales del siglo XIX, en 1889, con la II Internacional, que se
mantuvo hasta 1917.
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